Esta otra historia también estará escrita en tiempo real. Nadie sabe lo que pasará. Ni yo sé qué es lo que seguirá. Así que lo contaré según ocurra esta historia. Bon apetit.
Hoy, como de costumbre, me subí al bus de la Universidad cerca a mi casa, en dirección (obviamente) de la universidad. Lo usual esta semana era encontrar asiento —por llamaro de alguna forma— en la parte posterior. Casualidades de la vida, hoy no encontré "asiento"; así que tuve que ir parado.
Para aclara un poco el panorama: la universidad queda, en horas punta, a una hora y media de mi casa. Durante todo ese trayecto, el bus anda repleto. Y bueno, obviamente es ocasión propicia para roces "sin querer", aunque procuro evitarlos (Sí, en serio).
Estaba a mitad de camino cuando sentí que algo rozaba mi mano. Era la mano de una chica. Como suelo sacar conclusiones apresuradas y equivocarme, decidí no hacerlo esta ve. Total, pudo haber sido una casualidad, el movimiento del bus, quién sabe... pero no. La sentí de nuevo. Así que decidí seguirle el juego. La tocaba por veces, como quien disimula el acercamiento con el movimiento del bus. Ella hacía lo mismo. No parecía ser casualidad: Una chica que no tiene nada que ver hubiera retirado su mano, se hubiera movido... pero ella seguía rozando su mano con la mía. Poco a poco iba colocando mi mano encima de la suya, hasta que logré agarrarla completamente. No duró mucho, la retiré por temor a que alguien me vea o a que ella se asustara. Me tuve que mover para hacer espacio, y me acerqué a ella. El roce corporal fue inevitable. Me puse detrás de ella y estuve así por un buen tiempo. No se incomodó, es más; parecía acomodarse un poco. Y, al final, y como para demostrar que eso no era solo una impresión mía, vi cómo ella acercaba su mano a la mía, y la regresaba a su lugar. Eso ocurrió como cinco o seis veces, seguidas. Al final, ninguno emitió palabra alguna.
Usualmente, el bus entra a la misma universidad y nos deja en nuestras respectivas facultades. Hoy se detuvo afuera, en el otro extremo de la unioversidad. Tenía que caminar por 15 minutos, quizás más. menos mal que no tenía clases.
Apenas había avanzado un poco cuando la volví a ver. Estaba con dos de sus amigos. Me uní a ellos y comenzamos a charlar entre los cuatro. Fuimos en dirección al Comedor Universitario, como quien va a tomar desayuno. No encontramos nada. Entramos a la Facultad de Ciencias Matemáticas, donde estudia uno de ellos, y que está al costado del Comedor. Estuvimos conversando hasta las 9:30, tiempo suficiente para saber sus datos básicos: Nombre: El de una flor. Edad: A punto de cumplir 17. Estudia en: El tercer piso de donde estudio yo, eso es suficiente. Antes de terminar, pedí los correos de los tres. Obviamente, el que me interesaba era el de ella.
Sus amigos se fueron a clases, y tocaba caminar hacia la facultad. Así que caminamos juntos. Tuve media hora más para hablar con ella, tenía clases a las 10. Esa media hora fue suficiente para saber que era "la indicada": Aparte de ser bonita, era intelectual y teníamos los mismos gustos en tópicos y música. En esas dos horas no mencionamos en lo absoluto lo que sucedió "allá arriba".
¿Si podré algo con ella? Ni idea, pero es lo más cerca que tuve en la vida. ¿Si me ilusiono rápido? Eso sería darle la contra a Berenice [risas].Escrito el 01 de Octubre de 2009


